La participación ciudadana ha cambiado, internet y las redes sociales han dinamitado los viejos modos y las antiguas formas en las que los ciudadanos participaban, un cambio que aún no ha sido asumido por los partidos políticos.
En el seno del PSOE la participación de los militantes tiene procesos y cauces determinados, estrechos espacios físicos y temporales en los que se puede practicar, marcados por asambleas, congresos, comités y conferencias y otros en los que no puede hacerse. Una forma de participación que servía perfectamente en la España del pasado siglo, pero que en éste resulta demasiado estrecha y frustrante.
La participación ciudadana ha cambiado radicalmente, e internet marca el final de una era y el comienzo de otra. Hoy los ciudadanos ya participan atendiendo a nuevos esquemas, son basicamente arquitecturas participativas que tratan de la resolución de cuestiones hiperlocales, son efímeras en lo temporal, y ubicuas en cuanto al espacio físico.
No hablamos solo de ejercer el derecho a opinar, sino de que estas opiniones supongan cambio reales y de tener permanentemente abierta la capacidad de propuesta individual y colectiva; no hablamos solo de alzar la voz en una asamblea para proponer o protestar, sino de articular espacios para la co-creación; no hablamos de enmendar un documento durante 5 horas en un congreso, sino de conseguir que cualquier documento esté vivo de forma permanente para quien pueda mejorarlo; no hablamos de más asambleas o de asambleas más largas, sino de poder participar de forma remota y asíncrona. El siguiente gráfico recoge los principales cambios desde la idea de participación tradicional a esta nueva participación que se está produciéndose ya a nuestro alrededor.
Y si la participación de los ciudadanos en su vida diaria ha cambiado, creo que sería inteligente comenzar a adaptar las estructuras del PSOE para que estos nuevos tipos de participación tengan cabida, algo que ya están haciendo numerosas organizaciones sociales emergentes y muchas empresas.
Por supuesto que no va a ser fácil que un partido con 130 años de historia en el que la participación de los militantes se ha estructurado siempre de la misma forma asuma estos cambios, y en realidad no tiene que hacerse de forma radical, sino paulatina, combinando la participación tradicional con nuevos espacios ( ¿ por que no comenzar con las organizaciones sectoriales?) en los que pueda trabajarse en base a estos nuevos principios para ir adaptándolos a la cultura de la organización de modo que incluso los militantes más veteranos se sientan cómodos.
Y no, no estamos hablando de una asamblea online permanente, sino de procesos más abiertos y flexibles en los que poder aprovechar la inmensa sabiduría colectiva que atesoran los militantes del partido, en los que exista una posibilidad real de aprendizaje de las experiencias de militantes situados a cientos de kilómetros de distancia, de la posibilidad de abrir ciertos procesos a simpatizantes y ciudadanos cuya única vinculación con el partido sea ideológica, no orgánica.
Pero claro, si cambiamos la forma en la que participamos, esto también va a suponer que tendremos que cambiar la forma en la que se toman algunas de las decisiones, pero de eso hablaremos en el próximo post: “Reprogramar el PSOE para hackear el gobierno (IV): Tomando decisiones en entornos complejos”
Si has llegado hasta aquí, quizá deberías leer todos los posts de la serie:
- 1.- Reprogramar el PSOE para hackear el gobierno (I)
- 2.- Reprogramar el PSOE para hackear el gobierno (II): De la necesidad de ampliar las formas de militancia
- 3.- Reprogramar el PSOE para hackear el gobierno (III): Nuevas formas de participación
- 4.- Reprogramar el PSOE para hackear el gobierno (IV): Tomando decisiones en entornos complejos
- 5.- Reprogramar el PSOE para hackear el gobierno: ( y V): Cuatro propuestas para un partido abierto






