Tres fábulas europeas

UNO

Jörg Schmitt, ciudadano alemán  y  gerente en una fabrica de automóviles, realizó hace diez años un viaje a Palma de Mallorca con un grupo de compañeros de trabajo para celebrar los 100.000 vehículos vendidos en España.

Tras varios días de sol y sangría en el Arenal, la cosa terminó con una fiesta ampliamente regada de  alcoholes de alta graduación y una viril y teutónica pelea que produjo enormes daños en el hotel.

El grupo de amigos del amigo Jörg además de negarse a pagar las reparaciones del hotel mallorquin, presentó  demanda civil acusando al establecimiento de servir garrafón, y una vez en su pais, dio una multitudinaria rueda de prensa acriticando a Mallorca, a España, a los hoteles costeros de 2 estrellas y al toro de Osborne.

El hotelero mallorquin tuvo que acudir a un crédito al para la reparación de su hotel, concedido por un banco aleman. Un credito tres veces más caro que cualquiera que podría conseguirse en ese país. Cosas de la falta de confianza en la economía española.

DOS

A Annikki Rovanperä, jubilada finlandesa le encanta pasar los duros meses del invierno nórdico al sol de Estepona. Pero hay una cosa que le gusta aún más, que es que acudir al médico de urgencias no le cuesta 20€ como en su país. Incluso hace dos años aprovechó  para operarse de la cadera tras una desafortunada caida camino de la playa.

Cuando Anniki vuelve a Helsinki no pierde oportunidad para decir a sus amigas que es normal lo que le está pasando a España, porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.

TRES

John Henry Ashcroft  trabaja en la bolsa de Londres, lleva años invirtiendo en empresas constructoras españolas, comprando barato y vendiendo caro. John Henry es un tipo realmente habilidoso y ha conseguido enormes beneficios tanto para su empresa como para su bolsillo, gracias a lo cual se ha comprado un bonito chalet en Marbella en el que piensa pasar su ya cercana jubilación.

John Henry no puede comprender como los gobiernos españoles no han sabido pinchar la burbuja inmobiliaria a tiempo y cree que lo que pase a España, se lo tienen bien merecido.

 

 

Presentamos #OtroGobierno en Barcelona

A pocas horas de salir para el aeropuerto de Ezeiza camino de Madrid, solo comentarles que el día 18  de este mes de Octubre estaré en Barcelona, que es uno de los mejores sitios en los que se puede estar en el mes de Octubre, olvidados ya los calores del verano y con un clima envidiable. Y cuando hablo de clima me refiero exclusivamente a la meteorología, el clima político es sin duda otro muy distinto.

El día 18 presentaré en la Librería Alibri, en pleno centro de la ciudad, mi libro “Otro Gobierno”; me acompañarán dos buenos amigos, como son la periodista y escritora  Carme Freixa y el portavoz del PSC en el Parlament de Catalunya Jaume Collboni, un verdadero lujo. Tienen todos los datos en este enlace. y Aquí les dejo la invitación.

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Sin política (y sin políticos) no hay ni Open Data ni Gobierno Abierto

La ola antipolítica que nos está invadiendo produce extraños monstruos.

Uno de los que tiene más exito en los ultimos meses es aquel que quiere situar la apertura de datos públicos, las leyes de transparencia y el “gobierno abierto” en un supuesto altar técnico alejado de la política, los políticos y los partidos. Una arcadia feliz gobernada por técnicos honrados y benéficos, que situados en ese espacio por intervención directa del espíritu santo, velan por el avance armonioso de estas materias alimentados solamente por sus altos principios, y alejados de ese sucio y oscuro mundo de elecciones, partidos, sociedad civil y ciudadanos.

No se equivoquen, la absoluta totalidad de iniciativas exitosas de Open Government, Open Data, participación y transparencia tienen un mismo origen, la política. Políticos avanzados, comprometidos e inteligentes que han comprendido que el juego ha cambiado, se ha hecho más complejo y con más actores, un juego nuevo que presenta nuevos problemas y necesita nuevas respuestas.

Barack Obama, Patxi Lopez, David Cameron… políticos de una nueva generación que entienden que el mundo de certezas de las anteriores generaciones ha dejado de existir y se han arriesgado a plantear nuevos retos que escapaban de los márgenes de confort de sus agendas tradicionales para aventurarse en un territorio desconocido de la mano de los ciudadanos.

Es un tremendo error estratégico situar estas materias fuera del juego político, ya que de esta forma quienes se presentan a las elecciones dejan de percibir los incentivos de su aplicación, trazando una tabula rasa entre quienes los aplican y quienes no lo hacen y permitiendo por tanto que los representantes de la vieja política partan desde el mismo lugar que los de la nueva.

De esta forma, una brillante construcción técnica de Open Data, si no aporta ventajas políticas al gobierno que la aplica, se consume en si misma durante el tiempo de gobierno y morirá cuando entre a gobernar otro partido, es decir, una brillante construcción técnica de Open Data alejada de la política es el primer paso hacia su propia autodestrucción. 

 

 

El día que la casa real entró en internet

Captura de pantalla 2012 09 18 a las 16.21.28 e1347996245103 El día que la casa real entró en internet

Les voy a contar una anécdota que creo no conoce demasiada gente. Uno de los últimos inquilinos de La Moncloa, al ser preguntado por su uso de Internet por una de sus visitas, en este caso un grupo de jóvenes, respondió algo parecido a : “Ah si, el otro día me enseñaron una foto mia en un ordenador”.

La relación entre los poderosos e internet nunca ha sido sencilla, normalmente la primera constancia de que existe y de su potencia democratizadora se produce cuando ya se encuentran en medio de algún problema; una fotografía no deseada, un iPhone no localizado grabando durante una noche de fiesta o un comentario poco afortunado, alcanzan tasas de difusión olímpicas en tiempo record sin que ni siquiera el mejor equipo de comunicación pueda suavizar el golpe

No, no es facil para los que controlaban al milímetro su imagen pública, darse cuenta que de repente ese control se ha desvanecido, y que el juego es otro, absolutamente diferente y mucho más complejo. Que ya no basta con llamar al editor de un periódico o al director de una revista para que algo no deseado no vea la luz.

Pues bien, en medio de un vendaval de proporciones bíblicas sobre el Rey,  y con las tasas de aprobación más bajas de la corona en nuestro país desde el comienzo de la democracia, la casa real ha decidido dar un paso adelante, bueno, en realidad toda una completísima operación de marketing, de la que por primera vez forma parte internet.

Porque dejémoslo claro desde el principio, no estamos ante un esfuerzo de transparencia, sino de marketing, y confundir ambas cosas es peligroso. Reportajes en los principales medios, fotografías estupendas, una web, y un videoblog no nos sitúan mas cerca de conocer y tener acceso a la jefatura del estado ni de poder establecer conversaciones más horizontales, eso si, el entorno es mucho más agradable.

Tambien dejemos claro que a pesar de quedarse a medio camino, es un paso adelante, y que no podemos quejarnos al mismo tiempo de que la casa real no tenga presencia en la red y de que la tenga sin caer en la esquizofrenia.

Pues bien, si analizamos el nuevo espacio, además de la pésima selección de la herramienta con la que está realizada  - ¿Por que construirla con software propietario, obligando al estado a pagar carísimas licencias, habiendo opciones mejores y gratuitas en software libre?- , nos encontramos con un espacio basicamente plano, estático y sin posibilidades de interacción, una web  unidireccional que podría haberse realizado perfectamente en el año 2003. Una web para periodistas, no para ciudadanos.

Otra de las claves es que alejándose de las monarquías más avanzadas en este campo, como es la británica, no dispone de presencia en las redes sociales ni está optimizada para navegadores móviles, por supuesto, ni hablar de una app que permita una relación más “jugable” entre la institución y la ciudadanía.

En definitiva, un esfuerzo que se queda a medio camino, más en lo estético que en lo profundo, y que si no evoluciona con velocidad va a quedarse vieja antes de haber nacido.

Todo lo contrario, por ejemplo, a la brillante imagen ofrecida por Letizia Ortiz en sus entrevistas a todos los medios por su cumpleaños. Si la monarquía quiere sobrevivir a esta crisis debe explotar más el diamante que representa la princesa.

Y lo dice un republicano.

¿Cómo planificamos una campaña electoral online?

A raiz del post de ayer sobre algunos errores que se cometen en nuestro país a la hora de planificar y construir una campaña electoral online, he recibido unos cuantos correos en los que se me preguntaba sobre el tema. Concretamente – y evadiendo la construcción y desarrollo de la identidad digital del candidato, que se da por supuesta-   sobre el momento  de la campaña electoral y la planificación operativa del ecosistema técnico necesario para llevar a buen puerto una campaña en internet.

Para empezar: ¿ Cuando comenzamos? Parece claro que en las campañas tradicionales los preparativos serios comienzan poco antes de ser convocadas las elecciones, hay una labor sostenida de aproximadamente un mes y medio que culmina con la locura de la propia campaña. En total, entre dos y tres meses de trabajo.

Olvídense de que esta temporalización funcione en Internet, por ponerles un ejemplo, Barack Obama dio el pistoletazo de salida a su campaña casi ocho meses antes de la fecha de su celebración, constituyó sus equipos estables a más de cinco meses de las elecciones y a falta dos meses del día de votación, ya tiene sus equipos de grassroots perfectamente engrasados. Por contretar yo diría que para lanzar con garantías una campaña en la red hacen falta al menos seis meses de trabajo. Y del duro.

Hoy quiero hablarles exclusivamente de la primera etapa, quizá la menos divertida, pero necesaria para después disponer de todos los espacios, canales y sobre todo información que haga que cuando llegan los últimos días de campaña, los momentos de los nervios, los gritos, las broncas, y  las carreras ( Si no hay nervios, gritos, broncas y carreras, amigo, eso no es una campaña electoral), se disponga de un aparataje suficientemente robusto, posicionado y flexible, que aguante desde la genialidad más loca del último creativo lleno de cafeina, hasta  que sirva para explicarle al candidato – o a su segundo- que quizá no es tan buena idea lanzar un nuevo site o un genial video a dos días de la votación.

Pues bien, en este primer momento, antes siquiera de haber encontrado los lemas, los mensajes, antes de haber decidido los colorines, los discursos, e incluso antes de que haya candidato, es necesario hacer muchas cosas y tomar un buen numero de decisiones. Y para explicarlo de forma simple, nada mejor que el modelo desarrollado por el consultor  Pablo Matamoros, principal artífice de la campaña electoral del actual presidente chileno Sebastián Piñera hace ya tres años. El gráfico que viene a continuación es una adaptación que he realizado del mismo incluyendo algunos pequeños cambios.

 

Como ven, el gráfico se divide en dos areas, la primera es la web (o mejor, el ecosistema de webs) de campaña, sobre el que además del correspondiente e imprescindible trabajo de SEO y SEM, posee dos líneas con flujos de ida y vuelta, arriba todos los posibles dispositivos de comunicación personal con militantes, activistas y stakeholders, y abajo la construcción de Bases de datos que nos permitan lanzar mensajes microsecmentados además del CRM.

La segunda area es la más importante a nivel estratégico, la Escucha Activa, que nos debe a permitir por un lado conocer las preocupaciones ciudadanas, temas clave de campaña, posicionamiento de partidos y candidatos así como las fortalezas y debilidades  de todos los actores de la campaña expresadas en internet -redes sociales, medios, blogs, foros y demás- , y por otro lado de instrumento de medición permanente de nuestras acciones.

Enlace: COSMOS, plataforma de Escucha Activa desarrollada por Autoritas Consulting