No es lo mismo Transparencia que Open Data

Hagamos juntos un ejercicio,  den un paso atrás para tomar perspectiva, quítense de la espalda  la pesada mochila de estúpido optimismo tecnológico y podrán observar con claridad que la apertura de datos públicos no es sinónimo automático de transparencia pública, es decir, que un gobierno – como el nuestro, por ejemplo- puede  abrir toneladas cúbicas de datos sin valor alguno para esta materia y esconderse brillantemente tras ellos.

Por decirlo aún más claro, la apertura de datos públicos  es condición necesaria, pero no suficiente para construir gobiernos transparentes, el Open Data, por si mismo, no tiene más valor que la constitución de Cadiz o el código de Hammurabi

Una vez aclarado esto, decir que el plan de apertura de datos iniciado en nuestro país por el proyecto Aporta progresa adecuadamente en varios ministerios. Pero no se preocupen, no encontrarán nada que pueda ayudarles a cuestionar decisiones políticas. Es Open Data mansito y benévolo.

¿ Sirve entonces la apertura de datos públicos? Claro que sirve, puede generar actividad económica, empleo, desarrollo….pero sin duda al menos de momento y al menos en nuestro país, en pocas ocasiones ha abierto un mayor espacio para el control ciudadano de la actividad pública. Ha sido desde este ámbito, el ciudadano, desde el que se han producido los únicos ejemplos reseñables.

Es obligación de los gobiernos abrir todos los datos en su poder, basicamente porque los hemos pagado con nuestros impuestos, y deben ser veraces, completos y contextualizados, pero eso en la mayoría de las ocasiones no va a significar de forma automática una mejora de la calidad de nuestra democracia, eso, amigos, solo se consigue participando en lo público. Eso se llama política.

 

 

El gran reto de nuestra generación

El reto de la generación de nuestro padres fue traer la democracia y construir una convivencia destrozada tras cuarenta años de dictadura franquista, ellos cumplieron su reto y nos entregaron un país mejor que el que recibieron.

Nosotros, mi generación, los chicos y chicas del baby-boom, pensábamos que la historia nos había situado en un tiempo suave y blando, un tiempo sin grandes retos. Creímos  que bastaba con conservar ese legado, aunque fuera a costa de perder pequeñas porciones de él en aras del consenso.

Estábamos equivocados.

Hoy, tras cinco años de crisis y uno de brutales pérdidas de derechos sociales y democráticos,  ya podemos ver con claridad cual es el reto que la historia nos está planteando, si queremos dejar a nuestros hijos una sociedad mejor, no basta con esperar la crecida del Nilo, hay que ponerse manos a la obra con urgencia en una tarea que será titánica, pero en que nos jugamos mucho más que nuestras propias vidas.

El gran reto de nuestra generación es reinventar un estado del bienestar sólido, sostenible y autosuficiente orientado a la continuidad y la eficiencia y capaz de ser invulnerable antes tentaciones neocon,  generando además una nueva conciencia de lo público.

Ese es el reto, y 2013 va a ser el año en el que va a tocar comenzar a construir la esa mayoría generacional que lo asuma como bandera.

Feliz año.

2012: Crónica de un año perdido para las TICs y el Open Government en España

Al final vinieron los Mayas, o al menos eso parecería si nos atenemos al  retroceso objetivo que ha sufrido nuestro país durante este año 2012 en   las materias que sirven para evaluar el desempeño de los países en las materias relativas al desarrollo de las TIC’s, el e-government o el Gobierno Abierto.

Dirán ustedes que 2012 ha sido un año terrible para todos los sectores de nuestro país, y probablemente no les falte razón, pero déjenme que echemos la vista atrás a lo sucedido y verán como se les pone la misma cara de susto que a mi.

1.- Agenda Digital

Primero vayamos al marco más general, y veamos que ha pasado con el gran proyecto tecnológico del gobierno durante este ejercicio: La Agenda Digital Española, es decir la estrategia del Gobierno en telecomunicaciones y sociedad de la información dentro del marco de la Agenda Digital Europea, que abarca desde el marco jurídico-normativo, hasta el despliegue de redes sobre los que han de correr tanto los servicios de las administraciones como los simples usuarios de infantería. Y para darnos cuenta en manos de quien estamos y cuales son sus prioridades, nada más explicativo que este resumen realizado por el Colegio Profesional de Ingenieros Técnicos en Informática de Andalucía y la Asociación de Internautas:

Se está priorizando, una vez más, el despliegue de redes de telecomunicaciones frente a una interoperatividad real de los sistemas informáticos y a una apuesta clara y contundente por la innovación. Cabe recordar fracasos sonados como el de la TDT, el hecho de que tenemos una de las conexiones a Internet más caras y lentas de Europa o el hecho de que en España no haya criterios de igualdad sobre adquisición publica de aplicaciones software privativas o libres . Mientras no se impongan por ley conceptos indispensables como la Neutralidad Técnica y más concretamente, la Neutralidad de la Red, no se podrá avanzar.

En cuanto a quienes dirigen el futuro tecnológico del país, independientemente del color político, tres hechos demuestran claramente su incompetencia:

  • La llamada “Ley Sinde-Wert”.
  • La supresión por decreto de las profesiones de ingeniero e ingeniero técnico informático.
  • El “analfabetismo” digital generalizado entre el cuerpo legislativo español.

Preocupante, ¿verdad?, pues esperen, que solo es el comienzo.

2.- Gobierno electrónico

Para darnos cuenta del retroceso en esta materia en solo un año, basta mirar las cifras aportadas por Naciones Unidas, en el que España cae 14 puestos, pasando de una meritoria 9º posición mundial  hasta la 23º, situándose en el pelotón de los torpes de los países desarrollados, y a punto de verse superada por unos cuantos de los emergentes que llevan unos cuantos años haciendo bien sus deberes.

 

3.- Gobierno Abierto, transparencia y Open Data

Y entramos ya en el capítulo del  Open Government, que como verán va a abarcar desde la frustración normativa, hasta la melancolía de darnos por fin cuenta que la participación ciudadana en las decisiones colectivas no es una prioridad de este gobierno.

-  La oscura, amortizada, y analógica “Ley de transparencia”

A pesar de que el gobierno comenzó realmente bien en esta materia, cumpliendo contra todo pronóstico su programa electoral y realizando una propuesta de ley de transparencia, nada más leer la primera página ya nos dimos cuenta de tenía gato encerrado, y que en lugar de proponer un texto acorde a los tiempos, ni siquiera garantiza de forma efectiva el mínimo derecho a la información pública. Un auténtico fraude como  demuestra las enormes críticas que ha despertado entre los expertos, 60 organizaciones de los cuales denunciaron públicamente sus intolerables carencias, 

-  Open Data versus transparencia

Hagamos juntos un ejercicio, quítense conmigo la mochila de estúpido optimismo tecnológico y podrán observar con claridad que la apertura de datos públicos no es sinónimo automático de transparencia pública, es decir, que un gobierno – como el nuestro, por ejemplo- puede  abrir toneladas cúbicas de datos sin valor alguno para esta materia y esconderse brillantemente tras ellos.

Es decir, la apertura de datos públicos  es condición necesaria, pero no suficiente para construir gobiernos transparentes, el Open Data, por si mismo, no tiene más valor que la constitución de Cadiz o el código de Hammurabi

Una vez aclarado esto, decir que el plan de apertura de datos progresa adecuadamente en varios ministerios. Pero no se preocupen, no encontrarán nada que pueda ayudarles a cuestionar decisiones políticas. Es Open Data mansito y benévolo.

¿ Sirve? Claro que sirve, puede generar actividad económica, empleo, desarrollo….pero sin duda no ha abierto un mayor espacio para el control ciudadano de la actividad pública.

- De la participación, ni hablamos

Y terminamos con la otra asignatura troncal del gobierno abierto, como es la participación, y lo hademos con una sola frase. No hay noticias, ni una sola de que el gobierno vaya a crear algún mecanismos de participación consistente y codecisión en asuntos públicos.  Olvídense, me parece que no solo no han hecho nada, sino que no piensan hacerlo.

 

No me queda más que desearles un feliz año 2013, que si han llegado hasta aquí, tienen un mérito importante.

 

De la protesta a la participación

Siguiendo al sociólogo  Amitai Etzioni podemos asegurar que las protestas y manifestaciones son parte integral la vida democrática de las sociedades occidentales, y aunque les parezca extraño, y como demuestra el estudio publicado por el CIS y dirigido por Manuel Jimenez “La Normalización de la protesta” (PDF), es precisamente en nuestro país donde esta forma de participación política no convencional ha alcanzado su mayor tasa de actividad desde 1980 hasta nuestros días respecto a los países de nuestro entorno.

Así pues, las protestas públicas y las manifestaciones, son sin duda formas de participación política, que en los últimos años han evolucionado desde las más tradicionales que eran siempre convocadas por los intermediarios sociales clásicos ( Partidos, Sindicatos, Sociedad Civil…) a modelos mucho más complejos y cercanos a “esquemas Swarming” como fue 15M, con una enorme multiplicidad de actores, convocantes y agendas.

Si echamos un vistazo retrospectivo al último año y medio en nuestro país, podemos observar que hemos vivido uno de los periodos más activos en este campo, un tiempo de descontento y activismo social cuyo pistoletazo de salida fue el ya mencionado 15M ,y que tras la llegada del Partido Popular al poder ha compartido espacios con los modelos de protesta más clásicos, en una difícil amalgama de agendas que en no pocas ocasiones ha producido fricciones entre ambos.

Pues bien, ante esta primavera social que ha llevado a la calle a cientos de miles de españoles en pocos meses, muy pocos de los lemas que convocaban las movilizaciones han logrado convertirse en propuestas concretas, es decir , pocas propuestas han conseguido saltar la zanja que separa la protesta de la participación formal. Y de esto no solamente hay un responsable.

  • Por un lado, los movimientos asamblearios nacidos al calor de las plazas de Mayo no han conseguido en todos estos meses construir una plataforma reivindicativa seria y consistente, y por su propia naturaleza caótica no han sido capaces de articularse en un movimiento mayoritario capaz de percutir en el sistema obligándole a negociar.
  • Por otro lado, los intermediarios sociales tradicionales solamente han salido a la calle con propuestas en negativo, es decir, protestando contra políticas concretas del gobierno sin ser capaces de articular una propuesta global en positivo que sea capaz de sumar más allá del enfado y la melancolía.
  • Y finalmente, el gobierno ( los gobiernos), no han hecho un solo gesto para construir plataformas de debate ciudadano y encauzar esta participación efervescente para convertirla en propuestas inteligibles de cambio social. Evidentemente de estos tres actores, el gobierno es el único que parece tener su propia agenda definida.

Pero no es solamente un problema nuestro, si miramos a nuestro alrededor, excepto en  Islandia ( que con poco más de 300.000 habitantes no debería contar como ejemplo), no he conseguido encontrar un solo ejemplo de articulación de participación de masas en los asuntos públicos complejos, y muy pocos de participaciones representativas en términos numéricos.

Todo esto nos debe llevar a pensar que esto de la participación no es una cosa sencilla, y que al contrario de lo que muchos piensan, no es un estado del alma, sino tiene mucho más que ver con un ejercicio gimnástico que hay que repetir muchas veces para que salga bien. 

No existe por tanto un camino que lleve directamente desde la protesta a la participación convencional, y hasta en el extraño caso de un gobierno honrado y benéfico que construyese los medios y las plataformas para desarrollar esta participación, se encontraría con que es un camino complicado, con más curvas que rectas.

Yo sigo esperando que a pesar de todo, algún día, algún gobierno de este país  decida emprender este camino.

Requiem por un gurú silente

Leo  en la prensa que los científicos españoles salen hoy a la calle contra los brutales recortes del gobierno en I+D, los más graves de nuestra democracia, y que están obligando a los mejores cerebros jóvenes de nuestro país a emigrar, llevándose cada uno consigo los cientos de miles de euros que todos hemos invertido en su formación.

Lo leo y me indigno, pero no con ellos, sino con un gobierno que no les permite poder desarrollar sus capacidades en su país, con un gobierno que está expulsando a la mejor generación de jóvenes científicos y se la está ofreciendo gratis a otros países.

Y me indigno todavía más cuando veo que esta movilización no está teniendo eco alguno en la red, pocas personas la están referenciando o apoyando. Es una movilización sin un triste #hashtag solidario que les acompañe por las ciudades donde se están manifestando.

Fíjense, hace solo tres años, un recorte en I+D por parte del gobierno de Zapatero provocó un auténtico tsunami en la red, con decenas de internautas convenientemente pastoreados por los gurús habituales realizaron una impresionante movilización en defensa del mantenimiento de los presupuestos públicos en investigación, una movilización a la que me sumé.

Hoy, ante las movilizaciones de los investigadores, esos gurús antaño hiper-movilizados, no han dicho una palabra.

Poco antes, los mismos gurús habituales montaron en cólera contra torpe e injusto canon digital que el gobierno de ZP quería imponer, miles de internautas suscribieron peticiones online en contra, los blogs ardían, los medios de comunicación echaban llamas, las redes sociales eran una vorágine. También a esa movilización me sumé, porque la consideraba y la sigo considerando justa.

Hace escasos días el gobierno de Rajoy aprobó un canon digital aún más injusto, y esos mismos que tanto gritaban, tampoco han dicho una sola palabra.

Unos meses más adelante, los mismos gurús habituales, ante una aberración como fue la Ley Sinde redactaron manifiestos, acudieron a tertulias radiofónicas y televisivas, se reunieron con la ministra autora del despropósito e incluso se manifestaron ante el ministerio. Participé en el grupo que redactó el primer manifiesto,  fui de los primeros firmantes del mismo, y la Ley Sinde me sigue pareciendo una aberración

A partir de que el PP entró en el gobierno y puso en marcha la comisión que realmente está poniendo en Marcha la ley, pocos de ellos han vuelto a abrir el pico.

Dos conclusiones:

Creo que es hora de que todos realicemos una seria crítica de nuestra cosmogonía gurusística, separando el grano de la paja, y  que comencemos a identificar quienes aprovecharon aquellas movilizaciones, no porque creyesen en sus reivindicaciones, sino porque tenían una agenda política oculta.

Y también creo que es importante que los medios de comunicación y los periodistas, muchos de los cuales participaron de buena fe en aquellas protestas, comiencen también a realizar la oportuna autocrítica. No por apoyar aquellas protestas a todas luces justas, sino por no poner ahora de manifiesto estas contradicciones.