Uber, Plouffe y el lobby como ejercicio disruptivo.

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La semana pasada se hizo público que Uber, la start-up que está haciendo correr ríos de tinta  por su disruptivo modelo de negocio, ha contratado a David Plouffe, director de la campaña de Barack Obama en 2008 y posteriormente asesor presidencial como “Campaign manager”.

No toca hoy hablar  de las reacciones que está produciendo Uber en un mercado cerrado y oscuro como lo son casi todos los que están sujetos a licencias de la administración, y como lo es sin duda el del transporte de viajeros, incluyendo exóticas huelgas de taxistas contra algo tan etéreo como una empresa radicada en San Francisco.

Tampoco toca, doctores tiene la iglesia,  hablar de que Uber no es precisamente una empresa más, sino que estamos ante la start-up que más  dinero ha conseguido levantar en sus rondas de financiación con inversores como el mismo Google.

Quiero centrarme solamente en una pequeña reflexión que me parecen absolutamente relevante para tratar de comprender por que en algunos países están naciendo modelos de negocio capaces de retar y ganar a auténticos oligopolios y en otros ni siquiera somos capaces de detener leyes estúpidas como lo fue la Ley Sinde-Wert o lo es ahora la mal llamada tasa Google.

Para empezar,  como se demuestra con el fichaje de Plouffe, los chicos de Uber no se quejan en Twitter airadamente, no buscan ser “trending topic” ni hacen manifestaciones virtuales, hacen lobby de verdad, dedicándole esfuerzos, recursos y contratando profesionales con conocimiento de los resortes gubernamentales, legislativos y judiciales. 

No he leído ni una queja de puertas giratorias o  similares. Simplemente necesitan un marco regulatorio nuevo, aceptan las reglas del mercado y juegan con  ellas en muchos casos para cambiarlas. no son quejicas, son eficientes. 

Y no, no me digan que es distinto a nuestras puertas giratorias, de hecho lamento comunicarles que  la puerta giratoria que mejor  funciona en este país es la de los funcionarios públicos. Son los únicos que pueden dedicarse a la política sin miedo a perder su trabajo, la administración se lo guarda  para cuando vuelvan. Y el resultado es evidente, tenemos una clase política formada mayoritariamente por funcionarios en excedencia y  servicios especiales.

En definitiva, David Plouffe, el verdadero “demolition man”  que fue capaz de destrozar al partido republicano y  llevar a la Casa Blanca al presidente más progresista que ha tenido EEUU en los últimos lustros, ha sido mandatado para demoler otra reliquia, el sistema de intermediación entre viajeros y profesionales del transporte.

Vieja política contra nueva política, viejos mercados contra mercados  reinventados, viejas normas utilizadas para generar nuevos marcos.

A un lado del atlántico son serios, se atreven, y si lo hacen bien  a veces  les funciona. Las conclusiones las dejo para ustedes.

 

 

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2 Comentarios

  1. Domingo
    26/08/2014 - 2014-08-26T11:44:02+00:000000000231201408 | #

    La verdad es que las puertas giratorias están mucho más claras en EEUU que en España, asi ocmo las funciones de cabildeo, allí plenamente legales, mienrtas que aqui se esconden debtrás de asesorías varias.
    Lo que no puedo estar de acuerdo es con el tema de los funcionarios, porque a pesar de ser cierto que son los únicos con plaza reservada, de verdad, y con mejoras salariales, la verdad es que lso funcionarios españoels (yo no lo soy) tienen una tendnecia a evitar el compromiso politico, a diferencia, pro ejemplo, de Francia, donde se considera que lso destinos políticos son parte dela carrera adminsirtativa del funcionario…

  2. Ricardo
    31/08/2014 - 2014-08-31T13:10:12+00:000000001231201408 | #

    Bueno, para saber si hay puerta giratoria entre funcionarios públicos en España y puestos políticos, lo primero que habría que saber es si todos nuestros ilustres políticos que tienen una plaza de funcionario consiguieron primero esa plaza o el carnet del partido. Porque a lo mejor lo del puesto de funcionario es solo un beneficio más de ser militante destacado.

    Sinceramente, no veo a la marquesa atendiendo a ciudadanos en una mesa de algún servicio de la Comunidad de Madrid o un ministerio. En cuanto a Rubalcaba, me sorprendió que fuera profesor, no lo sabía; no sé qué tal será, pero seguramente tendré información fiable pronto, porque compartimos organización. 🙂

    Sobre el asunto de los servicios web de transporte compartido, el reto es conseguir que se usen para lo que se pensaron inicialmente: compartir los costes de transporte y aprovechar mejor la ocupación de los vehículos, reduciendo la contaminación y el tráfico. Si se consigue eso, que no haya gente ofreciendo servicios profesionales en esas páginas sin tributar debidamente, entonces la pérdida de negocio de los agentes tradicionales de transporte es algo que tendrán que asumir estos.

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  1. Por Uber, Plouffe y el lobby como ejercicio disruptivo | La Celosía el 26/08/2014 a las 2014-08-26T16:36:05+00:000000000531201408

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