Elena

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Conocí a Elena Valenciano en 1998, hace más de dieciséis años. En aquel momento yo militaba en juventudes socialistas y mi antiguo compañero de instituto en Majadahonda, Joan, nos advirtió a unos cuantos  de que Pepe Borrell, iba a competir contra Almunia en la primera edición de unas primarias internas en el PSOE para elegir al futuro candidato a la presidencia del gobierno.

Al llegar por primera vez a la oficina electoral de Borrell, quien nos abrió la puerta era una chica rubia. La rubia en cuestión era Elena Valenciano e inmediatamente nos puso a trabajar:

– “Calderon, me han dicho que tu sabes de eso de internet, ¿serías capaz de hacer una base de datos de activistas?”

La verdad es que yo, que era y sigo siendo de derecho, no terminaba de ver la relación entre internet y las SQL, pero me puse a trabajar rodeado de amigos, y terminé montando un sistema de semi-predicción de voto basado en 4 agrupaciones por provincia ( con el gran Paco Ramos), que nos permitió a la postre saber que Borrell había ganado la votación 30 minutos antes de que lo supiera el aparato de aquel entonces.

Hace 16 años, Elena Valenciano ya se metía jornadas de trabajo de más de 18 horas, superándonos a todos nosotros – jóvenes cachorros hipermotivados-  y consiguiendo llenarnos de complejos sobre nuestra escasa capacidad de trabajo, militancia e implicación.

Tras la victoria de Zapatero, nunca perdí el contacto con Elena, ya mi amiga Elena, pero siempre supe – creo- mantenerme fuera de las redes del gobierno y del partido. Ella sabe que no soy un tipo  demasiado cómodo, tiendo a decir siempre lo que pienso  guste o no, pero es de los pocos políticos profesionales que a pesar de eso, ha seguido pidiendo mi opinión.

Elena ha sido capaz de mantener la coherencia de un partido como el PSOE durante sus horas más bajas, ha sido capaz de retener talento, ha sido capaz de liderar un grupo humano depresivo, ha sido capaz de resolver problemas infranqueables manteniendo la sonrisa.

El domingo Elena deja de ser vicesecretaria general del PSOE, y este es un homenaje a una amiga, a una gigantesca política, y sobre todo a una gran tipa, lo mejor que le ha podido pasar al PSOE en sus tiempos más duros.

Va por ti Elena.

 

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