Steinbrück saca el dedo del tiesto

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La candidatura de Steinbrück no tira, de hecho nunca ha tirado. A pesar de que los socialdemócratas gobiernan en la mayoría de las grandes ciudades y de que en los últimos meses han ganado a la CDU la inmensa mayoría de los plenipotenciarios gobiernos regionales alemanes, la intención de voto a este tibio socialdemócrata solo se ha acercado al 28% tras ganar  el debate a una confiada  Merkel que se dirige  irreversiblemente a su tercer mandato.

Y en este contexto  de una campaña electoral profundamente gris y aburrida , Steinbrück sale hoy en la portada del suplemento del Süddeutsche Zeitung – algo así como El País Semanal –  haciendo una peineta  y con una cara más propia de un cantante punk que la de un aspirante serio a la cancillería.

La conmoción en Alemania, que a pesar de lo que podamos pensar es un país tremendamente puritano en cuestiones públicas, ha sido comparable a que en nuestro país saliese el presidente del gobierno vestido de cuero negro con tacones y una clavel reventón entre los dientes, llenando desde anoche los informativos y los espacios de opinión  de prensa, radio, y TV con opiniones para todos los gustos.

Desconozco si  ha sido un gesto espontáneo o algo preparado por sus asesores para tratar de salir de la espiral de irrelevancia que le ha envuelto desde el principio de su campaña, pero sin duda ha conseguido su objetivo, que es que se hable de Steinbrück, aunque sea para criticarle, ocupando por fin un espacio central en la opinión pública alemana.

¿Ganará con esto las elecciones? Ni de lejos. En una campaña electoral y a pesar de lo que se cree, en raras ocasiones este tipo de “ideas geniales” tiene efectos en el electorado más allá de movilizar un poco a los propios, pero al menos ha puesto la nota de color a unas elecciones tan fascinante como una cadena de montaje del Lada Niva.

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