Datos y periodismo: El Objetivo

picture-25

Creo que a poca gente le cabe duda de que Ana Pastor es una excelente periodista, avalada por una impresionante trayectoria que pese a su juventud, le ha llevado a dirigir con éxito programas de televisión en horario de máxima audiencia y con gran éxito de público.

Por eso, cuando me enteré de que iba a conducir un programa basado en el “periodismo de datos”, una disciplina basada en el rigor y la exactitud  que aportan el tratamiento de datos y que comienza a practicarse  en medios como el británico The Guardian , el norteamericano Chicago Tribune o el argentino La Nación, me interesó comprobar como podía trasladarse a un formato tan alejado de estos valores y ritmos como es la televisión.

Dada la complejidad del reto y pese a la intensa decepción que me causó primer programa, quise darle un voto de confianza al mismo y esperar al segundo para formar una opinión completa.

El segundo programa ha terminado hace escasos minutos y creo que ya  tengo mi opinión formada: No me gusta.

Para empezar, a pesar de que se presenta como tal, no es un programa  construído en base al periodismo de datos, sino un formato televisivo bastante efectista que trata de impostar objetividad abusando de la dialéctiva verdadero-falso, perfectamente utilizable cuando se habla de cifras, pero que se queda en algo gaseoso si se usa con conceptos  o con declaraciones políticas.

Y más allá de todo esto, buena parte de las informaciones del programa incumplen una o varias de las las tres condiciones básicas cuando se juega con datos, es decir, que sean Veraces, Completos y Contextualizados.

Porque, ¿de qué nos vale conocer cifras puras sin saber otros detalles que dan sentido a esas cifras? ¿De qué nos vale conocer cifras si estas son parciales?.

El programa se presenta por tanto como una serie inconexa de informaciones que sobrevuelan los temas a velocidad propia de un concierto de The Ramones,  sin profundidad alguna ni capacidad para el matiz, una suerte de carrera alocada y frívola de fórmula 1 en la que cuando comienza a interesarte algo, ya se ha cambiado al siguiente tema sin siquiera poder haber respirado entre ambos.

Recuerden, si no son veraces, no son completos y no se presentan en el contexto correcto, serán otra cosa, pero no son datos.

 

 

Comentarios en Facebook:

Comentarios en WordPress:

5 Comentarios

  1. 10/06/2013 - 2013-06-10T02:18:10+00:000000001030201306 | #

    No te falta un ápice de razón: al final #ElObjetivo si que tiene un poco de “amarillo” pero, sinceramente, celebro cualquier intento de realizar un programa de periodismo de datos, ¡más aun en prime-time!

    Un saludo.

  2. Carme
    10/06/2013 - 2013-06-10T11:21:09+00:000000000930201306 | #

    César, coincido con lo que has escrito. De hecho, ayer ya no vi el programa hasta el final y no creo que vuelva a verlo… Saludos!!!

  3. Joan M. Pose
    10/06/2013 - 2013-06-10T16:49:45+00:000000004530201306 | #

    Lamentablemente para este Pais, este formato en horario de máxima audiencia no tiene futuro, dificilmente vamos a encontrar suficiente audiencia que entienda de forma precisa los conceptos que se van a tratar exclusivamente con datos, por lo que los datos por si solos no son aliciente suficiente, a menos que se traten con cierta subjetividad en cuya caso traiciona el principio básico del programa.

  4. Yanire
    10/06/2013 - 2013-06-10T17:30:12+00:000000001230201306 | #

    En mi opinión, la elección del dato en cuestión para someterlo a la verificación anula cualquier intención de objetividad. Como ejemplo, me pareció ridícula la verificación de las declaraciones de Valenciano sobre el tema del aborto.

  5. César Calderón
    10/06/2013 - 2013-06-10T23:32:32+00:000000003230201306 | #

    Coincido, Yanire. Lo que hizo confundiendo deliberadamente una opinión política ( por otro lado acreditada y cierta) de Elena Valenciano con un “dato” entra en el capítulo de lo chusco.

Deja tu comentario

Tu email no será hecho público en ningún caso. Los campos obligatorios están marcados con *.

*
*